Hablando con Edgar Badia

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Edgar Badia es el portero del Elche CF en la Segunda División Española. Antes lo fue del CF Reus Deportiu, del Granada B y del RCD Espanyol, donde se formó desde niño hasta llegar a debutar en el primer equipo de la mano Mauricio Pochettino. Internacional sub17, sub18 y sub19 con la Selección Española, proclamándose en esta última campeón de Europa siendo él el portero titular.

Hablamos con él sobre su actual momento deportivo y del papel que tiene la psicología, tanto en su preparación como en la propia competición.

¿En qué momento deportivo te encuentras ahora mismo?

E: Futbolísticamente estoy en la madurez, con suficiente experiencia como para rendir bien en una categoría tan exigente como La Liga 123. Siempre con ganas de crecer, seguir adelante e intentar jugar en Primera División, que es el objetivo que tengo desde pequeño. Creo que estoy en disposición de conseguirlo si sigo trabajando así.

En resumen, en un estado de madurez, con tranquilidad a nivel deportivo y mental que me hacen rendir a un nivel alto y de forma constante.

Además de ser futbolista profesional, ¿trabajas en algún otro proyecto?

E: Terminé la carrera de Administración y Dirección de Empresas hace 6 meses y ahora hemos empezado a desarrollar un proyecto con otros dos porteros profesionales para crear nuestra propia marca de guantes. En breve daremos más detalles acerca del proyecto, pero de momento no podemos darlo porque estoy trabajando con la marca RG. Estoy trabajando en este proyecto para crecer deportivamente en cuanto a los guantes, pero también para empezar a poner los cimientos de cara al futuro.

¿Qué importancia le das al apartado psicológico en el deporte?

E: Creo que es un aspecto fundamental. Siempre digo que la clave en el fútbol está en la cabeza, es lo que marca la diferencia entre poder llegar a ser un gran jugador o no. En mi caso, por ejemplo, creo que me caracterizo por ser inteligente en el campo y gestionar bien las emociones tanto dentro como fuera del campo. Me fijo objetivos a corto plazo que hacen que siempre este motivado y sea capaz de dar el máximo de mi en cada entrenamiento. Tener esa tranquilidad mental y esa organización en tu vida también te ayudará en el entrenamiento invisible, que luego hará que rindas más. En resumen, creo qu el apartado psicológico es fundamental: es la clave para tener un rendimiento alto y poder llegar a ser profesional.

¿Cómo valoras la presencia de un psicólogo deportivo dentro del staff técnico de un equipo?

E: Es una figura que en muchos clubs no está todavía implantada, pero en los que sí que lo está ayuda mucho. En el Reus tuve la oportunidad de tenerlo en el día a día durante estos años. Te ayuda mucho, no solo porque cuando te pasa alguna cosa puedas acudir a él, también porque hace que, mediante dinámicas y dando algunas directrices, la gente se desarrolle y enfoque su pensamiento de manera más efectiva. Una de estas dinámicas que teníamos en el Reus era que, antes del partido, nos reuníamos en el vestuario con música para concentrarnos y liberar un poco la tensión antes de salir. Esta dinámica fue introducida por el psicólogo y, sumándolo a algunas charlas, nos fue muy bien. Es una figura que suma mucho.

¿Cuáles crees que son las habilidades psicológicas más importantes para un deportista? ¿Y para un porterto de fútbol?

E: La capacidad de sacrificio para focalizarte en lo que estás dispuesto a sacrificar para alcanzar los objetivos que quieres conseguir. La concentración para saber aislarte de los aspectos que rodean la competición como ambientes hostiles, factores externos como el viento o la lluvia, problemas que puedas tener a nivel personal, etc.

Creo que estas cosas no salen solas y que hay que entrenarlas. El entrenamiento psicológico es necesario: saber como ponerte objetivos a corto y medio plazo que sean medibles y que puedas alcanzar para fortalecer tu confianza, que es otro de los aspectos clave.

¿Cómo entrenas estas habilidades?

E: Para entrenar la concentración hago muchas rutinas antes de los partidos, intentando seguirlas para focalizarme en el aspecto deportivo y dejar todo lo demás fuera. Para trabajar la autoconfianza hago lo que he comentado antes: trabajo con objetivos a corto plazo, medibles y alcanzables y a medida que los cumples tu confianza se va fortaleciendo.

¿Sigues alguna rutina para concentrarte en los momentos previos a la competición?

E: Intento seguir, a partir de unas tres horas antes del partido, la misma rutina: escuchar música, repasar el informe del rival, ver un vídeo motivacional (siempre el mismo) e ir a la concentración. Una vez en el estadio, me cambio de ropa con el mismo orden y me voy concentrando antes de salir a calentar. Incluso siempre voy al baño justo en el mismo momento. Todo esto hace que llegue muy concentrado al partido porque cuando empieza, yo llevo ya tres horas trabajando en ello.

Durante los partidos, ¿qué haces para mantenerte concentrado en todo momento?

E: Creo que para un portero es difícil no estar concentrado todo el partido porque, para rendir a un nivel óptimo, tienes que estar muy encima de todo lo que está pasando. Tienes que controlar, tanto en ataque como en defensa, el posicionamiento de tus rivales, de tus compañeros y tu propio posicionamiento. La comunicación es algo súper importante y eso hace que estés concentrado todo el partido. En mi caso, intento no estar parado en casi ningún momento y comunicarme constantemente con mis compañeros, cosa que hace que siempre esté pendiente del juego.

¿Qué emociones experimentas cuando cometes un error durante un partido? ¿Qué haces para intentar que no te condicione en las siguientes acciones?

E: La gestión de los errores es un aspecto fundamental para los porteros. En mi caso, inicialmente pienso cosas como “ha sido fallo mío” o “mi decisión ha afectado al equipo”, pero una vez pita el árbitro, me concentro en cada acción del juego otra vez. Por ejemplo, tras un error me tomo un poco más de tiempo a la hora de hacer un saque de puerta para coordinar todo mejor. Si en un partido cometes solo un error, tu equipo tiene posibilidades de que no penalice demasiado, pero si tras el error tú te vienes abajo, se pone cuesta arriba para el equipo.

Esta temporada, viviste en Reus una situación especialmente difícil. ¿Cómo afecta a nivel psicológico pasar por una situación así y qué hiciste para seguir rindiendo a un nivel alto?

E: Fue una situación muy difícil en la que te planteas que no tienes ganas de seguir jugando a fútbol, que no tienes ganas de ir a los entrenamientos o a los partidos. Te planteas qué va a pasar: si vamos a descender, si vamos a tener que buscarnos la vida en categorías más bajas… Te vienen muchas cosas a la cabeza. La gestión de las emociones fue muy importante en esos momentos, como lo fue que dentro del grupo eramos todos prácticamente como una familia.

Como he dicho antes, yo intento trabajar con objetivos a corto, medio o largo plazo, teniendo en cuenta que tengo delante la oportunidad de, si trabajo fuerte, jugar algún día en Primera División. Y eso hace que vayas a entrenar con ganas de competir y mejorar pese a la circunstancias.

Ahora eres un fijo en la alineación, pero en algunos momentos de tu carrera no has podido tener todos los minutos que te hubiese gustado. ¿Qué haces a nivel psicológico cuando eso pasa?

E: La verdad es que desde hace unos años estoy jugando siempre. La última vez que no tuve la suerte de poder jugar fue cuando tenía 21 años. Me fui a Granada y cambié toda mi vida: dejé Barcelona por primera vez junto con mi novia (quien tuvo problemas para cambiarse de universidad) y nos encontramos un ambiente súper hostil. Una vez se había cerrado ya el periodo de traspasos, el entrenador me dejó claro que no tenía opciones de jugar. Pasé seis meses muy complicados en los que, a pesar de que yo soy muy competitivo y fui a entrenar al máximo nivel, no entraba pasara lo que pasara. Es una situación complicada y hay días en los que cuesta ir a entrenar y motivarse.

Hay que intentar ver las cosas a medio plazo y tratar de aprender y ser mejor con esas experiencias. Con los años me doy cuenta de que esos seis meses me hicieron muy fuerte y me enseñaron a valorar el jugar. También aprendí que, pese a no jugar, puedes aprender muchas cosas y seguir mejorando como persona, que es lo que al final perseguimos todos en la vida. Cuando no juegas, también hay que trabajar psicológicamente para establecerte objetivos relacionados con el entrenamiento y no con la competición. Es un punto difícil de gestionar, pero muy importante para el crecimiento de un futbolista.

¿Qué consejo le darías a un joven fútbolista?

E: El principal consejo sería que no se ponga límites. Que tenga confianza que puede lograr el objetivo que tiene y que trabaje para ello en todos los aspectos: físico, técnico y psicológico. A los jugadores que están en el fútbol base, les diría que disfrutaran mucho del fútbol y que escucharan a sus entrenadores, porque dan una base técnica y táctica que podrán aprovechar tanto si llegan al mundo profesional como si no.

 

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