Alex Sánchez

Álex Sánchez Benítez es portero del CF Badalona. Antes estuvo nueve años en las categorías inferiores del FC Barcelona, jugó en equipos como el Real Zaragoza, el Deportivo Alavés o el Valencia Mestalla, entre otros. Fue internacional con España desde los 15 años hasta los 20, proclamándose campeón de Europa sub17 con una gran generación de futbolistas.

¿Cuál es tu trayectoria como portero?

De los 3 a los 8 años jugué en el Jabac; de los 8 a los 10 en el RCD Espanyol; de los 10 a los 19 en el FC Barcelona; de los 19 a los 20 en el Real Zaragoza; de los 20 a los 21 en el Deportivo Alavés; de los 21 a los 22 años en el CF Badalona; de los 22 a los 25  en el Valencia; de los 25 a los 27 en la US Foggia (Italia); de los 27 a los 28 en la UD Ibiza y actualmente CF Badalona

A nivel de selecciones, jugué con las sub 12, 14, 16 y 18 Catalana y con las Sub 15, 16, 17, 18, 19 y 20 Española. Ganamos el Europeo sub17, fuimos subcampeones en el sub19 y jugamos el mundial sub20. 

Has compartido vestuario con muchos jugadores que ahora están en la élite. ¿Qué se siente al haber estado tan cerca y no haber alcanzado ese primer nivel?

Me siento muy orgulloso del camino recorrido porque creo que siempre he dado mi mejor versión. No he llegado a la élite porque no he tenido las condiciones físicas, técnicas, tácticas o psicológicas que se necesitan para llegar. Mucha gente me hace comentarios del estilo “has tenido mala suerte” o “podrías haber llegado más lejos” pero yo no lo creo. Creo que he llegado hasta donde he llegado porque es lo que he merecido y me siento un afortunado por todo lo que he vivido. 

En Copa del Rey eliminasteis a un poderoso Getafe e hicisteis un buen papel contra Granada ¿Qué nos puedes contar de esta experiencia? 

Ha sido una experiencia increíble, uno de los mejores partidos que me ha regalado el fútbol. Hemos disfrutado y hemos hecho disfrutar a mucha gente. El nuevo formato de copa de partidos únicos hace que los partidos sean a todo o nada. 

¿Qué tienen de especial estos partidos a nivel psicológico? 

A nivel psicológico estos partidos son especiales. Sabes que en tu carrera hay muy pocos partidos como estos y por lo tanto quieres hacerlo lo mejor posible. Durante el día la palabra que más me repetía a mi mismo era disfrutar, disfrutar de cada momento del día y del partido.                     

¿Cuáles crees que son las habilidades más importantes para un portero de fútbol?

Sin duda creo que la habilidad más importante de un portero es la psicológica. Si tuviese que destacar algunos aspectos serian la autoconfianza, la personalidad y la gestión del estrés.                                       

¿Alguna vez has tenido la oportunidad de tener un/a psicólogo/a en alguno de tus equipos? ¿Cómo valoras su presencia dentro de un staff?

Sí, en mi etapa en el Valencia Mestalla tuve la suerte de tener a Julio Figueroa, uno de los mejores. Es muy difícil saber gestionar algunas situaciones deportivas y personales y tampoco es fácil que estas situaciones no te afecten ni al rendimiento ni a tu vida privada.   Tener un profesional así te ayuda mucho a afrontarlas. Todos los compañeros que han tenido algún psicólogo en el equipo hablan de que les ha influido de forma positiva en el rendimiento.

¿Sigues alguna rutina en los momentos previos a la competición, al encajar gol o en alguna situación determinada?

No me gusta mucho seguir ninguna rutina previa a competición ni tengo manías,  aunque si que tengo algunos hábitos: me gusta estar en casa tranquilo durante el día previo al partido, cenar sano la noche anterior, descansar mucho, comer siempre pasta y pollo, y llegar al campo con mucho tiempo de antelación porque no me gustan las prisas.

¿Qué haces para mantener la concentración durante los partidos cuando hay periodos largos de tiempo en los que no participas?

Sigo mucho el juego e intento prevenir cualquier situación de peligro. También hablo mucho a mis compañeros, cosa que considero que es la mejor forma de estar concentrado en el partido.

¿Qué emociones experimentas cuando cometes un error durante un partido? ¿Qué haces para intentar que no te condicione en las siguientes acciones?

Sin ninguna duda es el peor momento que se vive siendo portero. Es una situación que es muy difícil de gestionar y más cuando eres joven. A mí, una de las cosas que más me ha ayudado es entender que una vez ha pasado ya no se puede cambiar.              

Durante esta temporada has tenido periodos de jugar y periodos de no jugar. Ahora te está tocando ser suplente. ¿Cómo lo haces para seguir entrenando con energía pese a saber que no jugarás? 

A: Desde que soy adulto he pasado más tiempo en el banquillo que jugando. Disfruto del día a día e intento centrarme en lo que depende de mí:  entreno para mi propio beneficio y con el objetivo de ser mi mejor versión. Hace tiempo que dejé de lado darle vueltas a las cosas que no dependen de uno mismo, pero ojalá lo hubiera aprendido siendo más joven.

¿Qué consejo le darías a un portero al que le está tocando ser suplente?

A: Como decía antes, de este tema sé bastante porque he pasado mucho tiempo en el banquillo. Creo que muchas veces nos ponemos excusas y nos dejamos de centrar en lo que podemos hacer. Seguro que hay muchas cosas en las que puede superarse y mejorar.

En los últimos años te has estado formando y ahora trabajas como entrenador con jóvenes porteros. ¿Qué significa esto para ti?

Estoy viviendo una experiencia maravillosa. He vuelto al lugar donde crecí como futbolista siendo ahora entrenador. Estoy aprendiendo de los grandes entrenadores que me rodean. Quiero aprovechar el momento de seguir en activo como jugador y a la vez como entrenador.

¿Qué consejo le darías a un joven deportista?

En el fútbol hay miles de circunstancias que no se pueden controlar, por eso mi consejo seria disfrutar del camino, dar tu mejor versión y ser un buen compañero. Creo que mi carrera es exitosa porque tengo muchos compañeros que se han convertido en amigos para toda la vida.

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Edgar Badia

¿En qué momento deportivo te encuentras ahora mismo? E: Futbolísticamente estoy en la madurez, con suficiente experiencia como para rendir bien en una categoría tan exigente como La Liga 123. Siempre con ganas de crecer, seguir adelante e intentar jugar en Primera División, que es el objetivo que tengo desde pequeño. Creo que estoy enSigue leyendo “Edgar Badia”

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Edgar Badia

Edgar Badia es el portero del Elche CF en Primera División Española. Antes lo fue del CF Reus Deportiu, del Granada B y del RCD Espanyol, donde se formó desde niño hasta llegar a debutar en el primer equipo de la mano Mauricio Pochettino. Internacional sub17, sub18 y sub19 con la Selección Española, proclamándose en esta última campeón de Europa siendo él el portero titular.

Hablamos con él sobre su actual momento deportivo y del papel que tiene la psicología, tanto en su preparación como en la propia competición.

¿En qué momento deportivo te encuentras ahora mismo?

E: Futbolísticamente estoy en la madurez, con suficiente experiencia como para rendir bien en una categoría tan exigente como La Liga 123. Siempre con ganas de crecer, seguir adelante e intentar jugar en Primera División, que es el objetivo que tengo desde pequeño. Creo que estoy en disposición de conseguirlo si sigo trabajando así.

En resumen, en un estado de madurez, con tranquilidad a nivel deportivo y mental que me hacen rendir a un nivel alto y de forma constante.

Además de ser futbolista profesional, ¿trabajas en algún otro proyecto?

E: Terminé la carrera de Administración y Dirección de Empresas hace 6 meses y ahora hemos empezado a desarrollar un proyecto con otros dos porteros profesionales para crear nuestra propia marca de guantes. En breve daremos más detalles acerca del proyecto, pero de momento no podemos darlo porque estoy trabajando con la marca RG. Estoy trabajando en este proyecto para crecer deportivamente en cuanto a los guantes, pero también para empezar a poner los cimientos de cara al futuro.

¿Qué importancia le das al apartado psicológico en el deporte?

E: Creo que es un aspecto fundamental. Siempre digo que la clave en el fútbol está en la cabeza, es lo que marca la diferencia entre poder llegar a ser un gran jugador o no. En mi caso, por ejemplo, creo que me caracterizo por ser inteligente en el campo y gestionar bien las emociones tanto dentro como fuera del campo. Me fijo objetivos a corto plazo que hacen que siempre este motivado y sea capaz de dar el máximo de mi en cada entrenamiento. Tener esa tranquilidad mental y esa organización en tu vida también te ayudará en el entrenamiento invisible, que luego hará que rindas más. En resumen, creo qu el apartado psicológico es fundamental: es la clave para tener un rendimiento alto y poder llegar a ser profesional.

¿Cómo valoras la presencia de un psicólogo deportivo dentro del staff técnico de un equipo?

E: Es una figura que en muchos clubs no está todavía implantada, pero en los que sí que lo está ayuda mucho. En el Reus tuve la oportunidad de tenerlo en el día a día durante estos años. Te ayuda mucho, no solo porque cuando te pasa alguna cosa puedas acudir a él, también porque hace que, mediante dinámicas y dando algunas directrices, la gente se desarrolle y enfoque su pensamiento de manera más efectiva. Una de estas dinámicas que teníamos en el Reus era que, antes del partido, nos reuníamos en el vestuario con música para concentrarnos y liberar un poco la tensión antes de salir. Esta dinámica fue introducida por el psicólogo y, sumándolo a algunas charlas, nos fue muy bien. Es una figura que suma mucho.

¿Cuáles crees que son las habilidades psicológicas más importantes para un deportista? ¿Y para un porterto de fútbol?

E: La capacidad de sacrificio para focalizarte en lo que estás dispuesto a sacrificar para alcanzar los objetivos que quieres conseguir. La concentración para saber aislarte de los aspectos que rodean la competición como ambientes hostiles, factores externos como el viento o la lluvia, problemas que puedas tener a nivel personal, etc. 

Creo que estas cosas no salen solas y que hay que entrenarlas. El entrenamiento psicológico es necesario: saber como ponerte objetivos a corto y medio plazo que sean medibles y que puedas alcanzar para fortalecer tu confianza, que es otro de los aspectos clave.

¿Cómo entrenas estas habilidades?

E: Para entrenar la concentración hago muchas rutinas antes de los partidos, intentando seguirlas para focalizarme en el aspecto deportivo y dejar todo lo demás fuera. Para trabajar la autoconfianza hago lo que he comentado antes: trabajo con objetivos a corto plazo, medibles y alcanzables y a medida que los cumples tu confianza se va fortaleciendo.

¿Sigues alguna rutina para concentrarte en los momentos previos a la competición?

E: Intento seguir, a partir de unas tres horas antes del partido, la misma rutina: escuchar música, repasar el informe del rival, ver un vídeo motivacional (siempre el mismo) e ir a la concentración. Una vez en el estadio, me cambio de ropa con el mismo orden y me voy concentrando antes de salir a calentar. Incluso siempre voy al baño justo en el mismo momento. Todo esto hace que llegue muy concentrado al partido porque cuando empieza, yo llevo ya tres horas trabajando en ello.

Durante los partidos, ¿qué haces para mantenerte concentrado en todo momento?

E: Creo que para un portero es difícil no estar concentrado todo el partido porque, para rendir a un nivel óptimo, tienes que estar muy encima de todo lo que está pasando. Tienes que controlar, tanto en ataque como en defensa, el posicionamiento de tus rivales, de tus compañeros y tu propio posicionamiento. La comunicación es algo súper importante y eso hace que estés concentrado todo el partido. En mi caso, intento no estar parado en casi ningún momento y comunicarme constantemente con mis compañeros, cosa que hace que siempre esté pendiente del juego.

¿Qué emociones experimentas cuando cometes un error durante un partido? ¿Qué haces para intentar que no te condicione en las siguientes acciones?

E: La gestión de los errores es un aspecto fundamental para los porteros. En mi caso, inicialmente pienso cosas como “ha sido fallo mío” o “mi decisión ha afectado al equipo”, pero una vez pita el árbitro, me concentro en cada acción del juego otra vez. Por ejemplo, tras un error me tomo un poco más de tiempo a la hora de hacer un saque de puerta para coordinar todo mejor. Si en un partido cometes solo un error, tu equipo tiene posibilidades de que no penalice demasiado, pero si tras el error tú te vienes abajo, se pone cuesta arriba para el equipo.

Esta temporada, viviste en Reus una situación especialmente difícil. ¿Cómo afecta a nivel psicológico pasar por una situación así y qué hiciste para seguir rindiendo a un nivel alto?

E: Fue una situación muy difícil en la que te planteas que no tienes ganas de seguir jugando a fútbol, que no tienes ganas de ir a los entrenamientos o a los partidos. Te planteas qué va a pasar: si vamos a descender, si vamos a tener que buscarnos la vida en categorías más bajas… Te vienen muchas cosas a la cabeza. La gestión de las emociones fue muy importante en esos momentos, como lo fue que dentro del grupo éramos todos prácticamente como una familia.

Como he dicho antes, yo intento trabajar con objetivos a corto, medio o largo plazo, teniendo en cuenta que tengo delante la oportunidad de, si trabajo fuerte, jugar algún día en Primera División. Y eso hace que vayas a entrenar con ganas de competir y mejorar pese a las circunstancias.

Ahora eres un fijo en la alineación, pero en algunos momentos de tu carrera no has podido tener todos los minutos que te hubiese gustado. ¿Qué haces a nivel psicológico cuando eso pasa?

E: La verdad es que desde hace unos años estoy jugando siempre. La última vez que no tuve la suerte de poder jugar fue cuando tenía 21 años. Me fui a Granada y cambié toda mi vida: dejé Barcelona por primera vez junto con mi novia (quien tuvo problemas para cambiarse de universidad) y nos encontramos un ambiente súper hostil. Una vez se había cerrado ya el periodo de traspasos, el entrenador me dejó claro que no tenía opciones de jugar. Pasé seis meses muy complicados en los que, a pesar de que yo soy muy competitivo y fui a entrenar al máximo nivel, no entraba pasara lo que pasara. Es una situación complicada y hay días en los que cuesta ir a entrenar y motivarse.

Hay que intentar ver las cosas a medio plazo y tratar de aprender y ser mejor con esas experiencias. Con los años me doy cuenta de que esos seis meses me hicieron muy fuerte y me enseñaron a valorar el jugar. También aprendí que, pese a no jugar, puedes aprender muchas cosas y seguir mejorando como persona, que es lo que al final perseguimos todos en la vida. Cuando no juegas, también hay que trabajar psicológicamente para establecerte objetivos relacionados con el entrenamiento y no con la competición. Es un punto difícil de gestionar, pero muy importante para el crecimiento de un futbolista.

¿Qué consejo le darías a un joven futbolista?

E: El principal consejo sería que no se ponga límites. Que tenga confianza que puede lograr el objetivo que tiene y que trabaje para ello en todos los aspectos: físico, técnico y psicológico. A los jugadores que están en el fútbol base, les diría que disfrutaran mucho del fútbol y que escucharan a sus entrenadores, porque dan una base técnica y táctica que podrán aprovechar tanto si llegan al mundo profesional como si no. 

Alex Sánchez

¿Cuál es tu trayectoria como portero? De los 3 a los 8 años jugué en el Jabac; de los 8 a los 10 en el RCD Espanyol; de los 10 a los 19 en el FC Barcelona; de los 19 a los 20 en el Real Zaragoza; de los 20 a los 21 en elSigue leyendo “Alex Sánchez”

Rubén López

Ruben López es gimnasta olímpico y en el año 2016 tuvo la oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos de Londres. Un año más tarde, se proclamó campeón de España.

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, su vida ha girado en torno al deporte desde niño. Con 12 años ingresó en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès y, desde entonces, no ha dejado de entrenar.

¿Cómo es el día a día de un gimnasta?

R: Los gimnastas entrenamos 6 horas al día de lunes a sábado. El primer entreno es de 11 a 14 y el segundo de 18 a 21. Los entrenamientos se dividen en diferentes partes: un calentamiento general (que puede durar aproximadamente media hora), un circuito de preparación física general (unas 10 estaciones donde trabajamos todos los grupos musculares) y el trabajo por aparatos: uno de apoyo (paralelas o caballos con arcos), uno de suspensión (anillas o barra) y uno de piernas (salto o suelo) y después volvemos a hacer una preparación física, esta vez mucho más enfocada a movimientos de gimnasia de fuerza y estiramientos. Por la tarde es lo mismo, pero haciendo los aparatos que nos faltarían para completar los seis que se hacen en gimnasia artística masculina. Una vez finalizado el trabajo en aparatos, hacemos trabajo en sala de pesas, circuitos de resistencia o trabajo de fuerza específico para gimnasia. 

Además de todo esto, un gimnasta debe completar su entrenamiento con las terapias con el fisioterapeuta y el osteópata para mantener el cuerpo descargado y evitar esas sobrecargas que produce un entrenamiento tan exigente y con el trabajo psicológico para aprender a afrontar diferentes situaciones que se pueden dar en la vida de un deportista de alto nivel, como la actuación ante errores, la atención, el cómo afrontar la competición, etc.

¿En qué crees que se diferencia, a nivel psicológico, tu deporte de otros como el fútbol o el básquet?

R: Creo que la gimnasia es el deporte rey en cuanto a habilidades coordinativas. A aquel que tiene un alto nivel en gimnasia le resultará más fácil practicar otros deportes que no requieren tanto a nivel coordinativo. La gimnasia es pura técnica: se requieren muchas repeticiones e interiorizar el movimiento, de tener una imagen y unas sensaciones claras de cómo se realiza. La concentración y dominar técnicas como la visualización es muy importante.

Otro de los aspectos psicológicos que destacan es que en otros deportes como el fútbol o el baloncesto puedes hacer una mala jugada (perder un balón, fallar una ocasión clara), pero sigues teniendo minutos para recuperar esa jugada. También puede haber un jugador que no está acertado pero otros pueden sacar el partido adelante. En la gimnasia te lo juegas todo en 30’ y si tienes un fallo en un aparato, ya no lo recuperas. Se requiere ser muy preciso, estar muy concentrado y tener mucha confianza para que el día de la competición las cosas salgan como las has entrenado. Todo depende de una persona y de un instante.

Estudiaste CAFE entrenando y compitiendo a un alto nivel. ¿Cómo se consigue eso?

R: Se consigue con mucha determinación y teniendo los objetivos muy claros. Yo sabía que quería ser un gimnasta olímpico pero a pesar de ello no quería que mi CV se basara solo en ello. La gimnasia es un deporte minoritario y el deporte de élite llega un punto en el que se acaba. Yo quería aprovechar mi experiencia como deportista de alto nivel añadiéndole una formación para que, cuando salga del mundo del alto nivel, pueda seguir trabajando no solo por mi experiencia deportiva.

Recuerdo que fue duro porque mientras mis compañeros descansaban yo tenía que estudiar porque tenía exámenes. Muchas veces me coincidían los exámenes con competiciones muy importantes y me tenía que llevar los apuntes. Pero, como digo, si tú tienes los objetivos muy claros y sabes seguro que los quieres alcanzar, haces lo que sea. Yo tenía claro que quería sacarme una carrera e ir a los JJOO y para mi no era un sacrificio, lo veía como algo normal que quería y ese era el precio que tenía que pagar para conseguirlo.

Además de prepararte para las próximas competiciones, ¿en qué proyectos estás implicado en estos momentos?

R: Actualmente me estoy preparando para los JJOO de Tokio 2020. Este octubre nos jugamos la clasificación en el Mundial. Pero mi vida no es solo eso, también trabajo en mi gimnasio (Bunkay), donde imparto clases de acrobacias y doy entrenamientos personales a personas que quieren ponerse en forma o adquirir ciertas habilidades gimnásticas. Me gusta mucho poder enseñar a los demás aquello que me ha enseñado de élite. También doy seminarios de CrossFit en diferentes box. Es una tarea que me gusta mucho.

Además, tengo un canal de Youtube y cada semana cuelgo vídeos donde explico cómo es el día a día de un deportista de élite, doy consejos sobre entrenamiento y planificación, etc. Siento que estoy contribuyendo de manera indirecta a que otras personas puedan conseguir sus objetivos, puedan entrenar de una manera más inteligente y sacar más beneficio de sus entrenamientos.

¿Cuáles crees que son las variables psicológicas que más influyen en el rendimiento de un deportista? ¿Y en el caso de un gimnasta como tú?

R: Creo que la variables que más influye es, en primer lugar, la confianza: tú puedes tener las habilidades y ser buenísimo haciendo tu deporte, pero si no crees que lo eres estás perdido. En los momentos de máxima tensión en los que te lo juegas todo, no podrás rendir al máximo nivel. Conozco muchos casos e incluso me ha pasado a mi, que entrenaba a un nivel de 10 pero después, ya en competición, metía variables externas que yo no podía controlar y me hacían competir a un nivel 7. Con la ayuda psicológica pude gestionar esto.

La concentración, el saber centrarte en aquello que depende de ti nada más y olvidarte de factores externos que no puedes controlar (rivales, público, jueces, etc.). Concentrarte en lo tuyo, en el aquí y en el ahora y centrarte en rendir de la manera que lo has hecho entrenando.

¿Cómo entrenas estas variables psicológicas?

R: Las entreno con diferentes técnicas que pongo en práctica no solo el día de la competición, sino también en los entrenamientos. Antes de subir a los aparatos a hacer cualquier elemento, visualizo el ejercicio en mi mente viendo claramente las fases importantes y después en su totalidad. Una vez he hecho esto, aplico el auto-habla positiva, dándome confianza y diciéndome cosas como “lo voy a conseguir”, “estoy en forma”, “estoy preparado”. También tengo mis rutinas y mi plan de competición: qué hago cuando voy a subir al aparato, qué hago cuando bajo, qué hago en los periodos de no participación (si pienso o descanso y desconecto). 

También preparamos la actuación ante errores en los entrenamientos. Son elementos muy técnicos y cuando los estas aprendiendo siempre hay errores. Saber gestionar esto y no frustrarte es vital para seguir mejorando. Qué he hecho mal, qué tengo que hacer para mejorar y centrarte en lo que hay que mejorar y no en el error. 

En uno de tus vídeos hablas de tu trabajo con un psicólogo del deporte. ¿Cómo valoras este trabajo y qué te ha aportado?

R: Como decía antes, yo era una persona que en competición rendía por debajo del nivel al que estaba entrenando. El entrenamiento mental no es que te de una píldora y ya sabes competir, requiere de esfuerzo y entrenamiento igual que la parte física. Hemos entrenado y puesto en práctica herramientas psicológicas durante muchos años y he aprendido a centrarme en cosas que dependen de mi mismo y olvidarme de aquello que no puedo controlar, que es una fuente de presión y de incertidumbre. Es una de las cosas que más me ha ayudado, junto con el preparar la competición: antes me fijaba en variables como rivales, notas que me iban a dar, expectativas, etc. Ahora me centro en mi trabajo y me ha ayudado muchísimo: mi nivel ha subido y he podido rendir al mismo nivel que entreno. 

¿Qué se hace por tal de controlar el estrés que supone participar en una competición tan importante como unos JJOO? ¿Supone una carga psicológica extra el haberse preparado durante cuatro años para esa competición?

R: Si un deportista se plantea así los JJOO, seguro que no va a rendir al nivel esperado. Unos JJOO tienen ese estrés y esa carga psicológica extra debido a los medios de comunicación. En realidad es una competición más: es el mismo formato de competición, con los mismos rivales, los mismos jueces, etc.  Todo funciona exactamente igual que en otras competiciones y tú tienes que hacer los mismos ejercicios. Si empiezas a meterte en la cabeza cosas como “Uau, estoy en unos Juegos Olímpicos” o “esto solo pasa cada cuatro años” añades fuentes de presión que te van a hacer rendir por debajo de tu nivel. 

Por lo tanto, lo principal es afrontar cada competición de la misma manera y olvidarte del título. Lo único que importa es el contenido, que vayas allí y hagas tus ejercicios. Hay que olvidarse de la palabra Juegos Olímpicos porque es una competición más en la que vas a hacer los mismos ejercicios que haces en todas las competiciones de tu vida.

¿Tienes rutinas de concentración previas a la competición?

R: Yo soy una persona muy metódica que procura a hacer cada día aquella que me funciona. Cada día, al levantarme, hago unos ejercicios de yoga y de meditación que me permiten conectarme conmigo mismo. El día de la competición hago exactamente lo mismo. 

En competición, tengo un plan de actuación en el que detallo qué hago, qué pienso y cuál es mi actitud durante el calentamiento y entre aparatos. Olvidar el aparato que ya he hecho y centrarme en el siguiente, tomarme momentos de desconectar y no pensar, simplemente relajarme. También tengo en cuenta cuando utilizo el auto-habla positiva. 

Es la puesta en escena de todas las técnicas que he ido practicando con el psicólogo todos estos años. Hago exactamente lo mismo que todos los días pero siguiendo un patrón de cuándo tengo que aplicar una estrategia psicológica u otra.

¿Qué cosas te dices a ti mismo en los momentos previos a competir o cuando ya estás compitiendo?

R: Intento mantener una charla positiva y tener pensamientos positivos. Todo tipo de palabras  y de frases que generen sentimientos y emociones positivas y de motivación del tipo “Has entrenado muy bien así que puedes competir muy bien” “estás muy en forma”, “confía en ti”, “estás preparado”, etc. Antes del ejercicio utilizo el auto-habla positiva y después, refuerzo aquellas cosas que han salido como yo quería para venirme arriba de cara al siguiente aparato. Pero no vale solo con decirlo, hay que creerlo de verdad.

¿Qué sientes cuando cometes un error compitiendo? 

R: Se siente bastante rabia e impotencia en el momento, pero rápidamente tienes que desconectar de ello porque la competición sigue. Estamos ante un deporte muy exigente técnicamente y los errores están a la orden del día. Cualquier deportista puede fallar en cualquier momento dado el gran nivel de exigencia que hay en competición, así que el error forma parte del proceso. Lo importante es cómo afrontas ese error: puedes tener un error y venirte abajo pensando que ya está todo perdido o puedes tener un error y pensar “lo olvido y el siguiente aparato lo voy a afrontar con todo, yendo con el máximo”: 

¿Qué haces para que este error no condicione tu rendimiento en las siguientes acciones?

R: Lo primero es que la gimnasia son seis aparatos y hay que percibir cada aparato como algo independiente. Que a ti te salgan bien o mal las anillas no va a determinar que el salto te salga bien o mal, porque no tienen nada que ver. Son aparatos diferentes donde se aplican técnicas diferentes. Después, si cometes un error, no quedarte anclado en él. No hace falta analizarlo en competición, porque ya se ha acabado y eso no lo vas a repetir. Hay que centrarse en las cosas positivas del ejercicio que se acaba de hacer para afrontar el siguiente aparato.

En el Mundial de Montreal sufriste una caída que te obligó a abandonar. ¿Qué se te pasa por la cabeza en momentos así, donde los resultados no se corresponden a la inversión de tiempo y esfuerzo que has realizado?

R: Lo primero que se te pasa por la cabeza es que cualquier cosa que tengas delante la cogerías y la mandarías a la otra parte del mundo. Mucha rabia, mucha frustración y, sobre todo, mucho dolor. Piensas que has estado entrenando durante muchos meses como un loco y, por un resbalón tonto o una caída, te quedas fuera y ya no puedes competir.

En esos momentos no hay que volverse loco ni tomar decisiones. Hay que intentar calmarse y, una vez ha pasado el tiempo, analizar por qué ha pasado e intentar sacar conclusiones. Mucha gente, en momentos así, abandona. Piensan que han invertido muchas horas y mucho esfuerzo y las cosas no salen. Pero, como he dicho en preguntas anteriores, si tienes un objetivo claro, esas adversidades no tienen que hacerte venir abajo. Tienes que encontrar una fuente de energía en ellas y sobreponerte. Pasas unos días muy duros pero en mi caso me levanto rápido para entrenar con más ganas, más motivación y preparado para dar lo mejor de mi mismo.

Hace poco tuviste una lesión dura y tuviste que operarte y pasar por una recuperación muy sacrificada y dolorosa. ¿Qué te pasó y cómo se vive eso a nivel psicológico? 

R: Las lesiones son aspectos que no podemos controlar, vienen cuando vienen y no dependen de nosotros, pero sí que depende el cómo las afrontamos. Cuando tuve la lesión de hombro, pensé: “bueno, si quiero seguir en el deporte de alto nivel unos cuantos años más me tengo que operar, así que vamos a llevarlo de la mejor manera posible y tendré que poner toda mi actitud, mi motivación y mis ganas para recuperarme lo antes posible”. El proceso de recuperación fue muy bien, iba incluso por delante de los tiempos que me marcaban los médicos. 

El problema es que, a nivel mental, continuamente te estás comparando con tu “yo”  anterior a la lesión. Eso es lo peor que puedes hacer porque te desanimas y pierdes la motivación. Piensas “todavía no puedo hacer ni una simple voltereta” y son momentos muy duros.

Yo lo pasé muy mal y tuve momentos en los que me planteé abandonar, recuperándome y dejando de hacer la gimnasia. Pero volvemos a lo de antes, no podemos tomar decisiones cuando estás en momentos difíciles, tienes que esperar que la tormenta pase y entonces decidir qué es lo que quieres. Yo seguía trabajando duro en la recuperación a pesar de que tenía dudas y hubo un día en el que mi cabeza hizo un “click” y dije “vale, lo vas a conseguir sí o sí”. No sé por qué hizo ese click, pero muchas veces pasa que trabajas y un día lo ves claro y tienes la certeza de que lo vas a conseguir.

¿Cuáles son tus próximos objetivos?

R: Ahora es que en octubre el equipo clasifique en el Mundial para los JJOO de Tokyo 2020. Estamos trabajando duro para ello y creo que tenemos equipo y nivel suficiente para poder conseguirlo. Es mi objetivo principal y no me planteo ningún otro que ese.

¿Qué te gustaría hacer cuando te retires?

Me gustaría viajar a EEUU y formarme con los mejores profesionales del deporte. Aprender de ellos cómo gestionan el deporte de alto nivel, de las técnicas que utilizan, de lo profesionales que son… Quizás estudiar también un Máster de Alto Rendimiento allí para complementar aún más toda mi formación. Me gustaría dedicarme al deporte de alto nivel, aportando todos los conocimientos que he ido adquiriendo durante mi etapa como deportista y ayudando a conseguir grandes retos para el equipo en el que trabaje.

Otras entradas

Víctor Cócera

Víctor Cócera es, el portero de la histórica UE Horta y antes lo fue de FC Martinenc, CE Júpiter, Montañesa, CE Europa y CF Badalona. En su etapa de formación estuvo durante seis años en el RCD Espanyol, dos en la UDA Gramanet y una en el CF Damm. También formó parte de la Selección Catalana Sub-14 en el Campeonato de España.

Graduado en CAFE y con Nivel III de entrenador de fútbol, ha trabajado como entrenador de porteros para el FC Barcelona durante 7 años y actualmente lidera el proyecto empresarial llamado BEST (Barcelona Experience Soccer Training), creando experiencias de fútbol personalizadas para jugadores/as y equipos tanto profesionales como amateur de todo el mundo.

La gente que te conoce dice que te faltó poco para llegar a dar el salto a la élite. ¿Cómo se acepta ese “casi” y se sigue trabajando con ilusión y disfrutando de un fútbol más modesto?

V: Bueno lo de dar el salto es algo que queda lejos, es muy difícil saber que podría haber pasado ya que depende de muchísimos factores el llegar a la élite o no. Sí es cierto que el tema de la altura limitó y no tuve la oportunidad, como mínimo, de seguir formándome en el mejor contexto y tener continuidad en el RCDE Espanyol, que era donde jugaba en ese momento. La gestión al principio no es fácil porque es un aspecto que no depende de ti, quizás si fuese algo mejorable por tu parte, entrenas más o ves la manera de mejorarlo. Respecto a como afronté esa situación, hablé con dos entrenadores que había tenido en mi etapa formativa, como son Lluis Planagumà y Javi García y les pedí opinión sobre si el tema de la altura era limitante en cualquier club de élite y al ver su respuesta tuve claro que sí, cambié el chip y acepté la realidad. La ilusión nunca disminuyó pero sí empecé a tener otros objetivos diferentes.

Toda una vida vinculado al fútbol, pero también formándote para una vida profesional que también has decidido vincular al deporte. ¿Qué has estudiado y cómo has conseguido compaginarlo con los entrenamientos y las competiciones?

V: Justo al acabar Bachillerato iba a empezar el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, pero fue el año que entré en la Barça Academy, y antes decidí sacarme los dos primeros niveles de entrenador de fútbol. Al curso siguiente ya entré en la carrera y una vez acabada, hice el tercer nivel. Respecto a como compaginarlo, fueron años de un crecimiento personal brutal, aunque también complejos para organizarse, ya que justo combinaba el último año de Juvenil Div. De Honor con los primeros de amateur, la carrera, la coordinación de los cursos de entrenador en el ICCIC, y el día a día y los viajes con la Barça Academy. Está claro que sólo se puede hacer con esa edad (ríe).

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

V: Acabé mi etapa en el FC Barcelona hace unos meses, después de siete temporadas, y este octubre pasado inicié un proyecto empresarial llamado BEST (Barcelona Experience Soccer Training), junto a mi hermano (el cual también trabajaba en el club) y algunas personas de mi máxima confianza. En BEST creamos experiencias de fútbol personalizadas para jugadores/as y equipos tanto profesionales como amateur, de todo el mundo, la mayoría de ellas en Barcelona. La verdad que la ilusión en el proyecto es máxima y espero poder disfrutar mucho de esta nueva aventura, ya que encima tenemos actividades relacionadas con el Barça, que es donde he podido crecer personal y profesionalmente.

Aparte del proyecto BEST, llevo seis años coordinando los cursos de entrenador de Fútbol en el CIC Gràcia, sobretodo organizando la parte del profesorado y el tema logístico del curso en sí. Este apartado me sirve mucho para ver el fútbol desde un puto de vista docente y poder crear una formación de primer nivel gracias al profesorado que imparte las materias.

¿Qué conclusiones sacas de tu etapa como entrenador de porteros del FC Barcelona?

V: Creo que ha sido la etapa personal y profesional más importante de mi vida, sobre todo por la gente con la que he compartido y por la posibilidad que te da el club de estar en el mejor contexto futbolístico, el cual te obliga a exigirte mucho como entrenador, no por el resultado, ya que es fútbol formativo, si no por el cómo plantear el entrenamiento, porque tienes la responsabilidad de captar y formar de la mejor manera posible a niños/as, porque eso es lo primero que son, y luego, a posibles futuros deportistas de élite.

Sin duda, otro aspecto clave en lo personal ha sido poder viajar por el mundo, y más allá del fútbol, poder conocer nuevas culturas, nuevas maneras de ver el deporte y la vida en sí. Este es uno de los puntos que más me ha hecho disfrutar del camino estos años y abrir la mente, viendo que no todo se acaba aquí. 

¿Qué importancia le das al apartado psicológico en el deporte?

V: esta respuesta te la doy como jugador. Sinceramente, me parece clave, por lo que he podido ver en compañeros a lo largo de todos estos años jugando y por lo que he vivido conmigo mismo. He visto jugadores con mucho talento y con serios problemas para autogestionarse y por lo tanto, con un resultado negativo a la larga, y compañeros con muchas menos capacidades futbolísticas que han acabado llegando a la élite.

¿Cuáles crees que son las habilidades psicológicas más importantes para un deportista? Y para un portero de fútbol?

V: En un deportista creo que es clave la motivación que tiene por lo que hace y la atención que le pone a ello para que, dentro de las posibilidades de cada uno, rinda lo mejor posible. Si te sientes motivado, pones todo en lo que estás haciendo, por lo tanto, más probabilidades de que todo salga mejor, y si esto pasa, generas más autoconfianza en ti mismo, y como consecuencia mejora tu rendimiento y el poder decidir mejor que hacer en cada situación que te exige la competición.

En la posición del/la portero/a, en mi opinión, controlar la gestión emocional, saber equilibrarte tras una acción de mérito o un error, los extremos emocionales no son positivos. Por otro lado, teniendo en cuenta el lugar del campo que ocupas, otro aspecto clave es la concentración que tienes sobre el juego, poder ver qué está pasando, y no sólo con el balón, si no con tus rivales y tus compañeros.

¿Cómo entrenas estas habilidades? 

V: Primero intento entender bien qué es lo que quiere el entrenador, qué idea tiene sobre lo que quiero del equipo y de mi, tanto en lo deportivo como en lo personal y a partir de ahí escuchar mucho cuando explica, cualquier tarea, para relacionar la idea e intentar llevarlo a la práctica de la mejor manera posible. Después, intentar verle a cada tarea qué implicación tengo en ella e imaginarme esas situaciones en la competición real. Intento contextualizar la mayoría de cosas que veo y hago para que el día de partido haya vivido la sensación mas cercana posible que me voy a encontrar.

Y todo esto es lo que intento, no te pienses que a las 22.00 de la noche después de trabajar unas cuantas horas lo consigo cada día (ríe).

¿Cómo valorarías la presencia de un psicólogo deportivo dentro del staff técnico de un equipo?

Tuve la suerte de tenerlo en mi etapa formativa pero siempre con dinámicas grupales, algo que ya ayudaba a la interrelación de los compañeros. Después tuve una psicóloga en el cuerpo técnico del CF Damm en mi último año de juvenil. Recuerdo que el trabajo que hizo en pretemporada, nos sirvió mucho de punto de partida tanto a nivel individual como colectivo.  Como amateur no he tenido en ningún equipo y creo que es algo necesario, aunque complicado por un tema presupuestario, ya que muchas veces uno mismo no es capaz de resolver una situación, ya sea personal o deportiva, y el entrenador tiene que pensar por 20 jugadores y muchas veces es imposible que llegue a todo. También teniendo claro que el entrenador muchas veces es el primero que necesitaría ese apoyo.

¿Sigues alguna rutina para concentrarte en los momentos previos a la competición?

V: La verdad es que no, suelo desayunar o comer lo mismo los días de partido, y quizás alguna ‘tontería’ con el material deportivo que uso. Ah! Y dejar la botella en el lado izquierdo de la portería. También depende de la época personal en la que estás, hay veces que pasas más de todo y no sabes porqué y otras que necesitas seguir unas pautas que te ‘ayudan’ a estar concentrado, aunque suelen ser cosas poco relacionadas con la competición en sí.

Y durante los partidos, ¿qué haces para mantenerte concentrado en todo momento? 

V: Aquí sí tengo dos puntos clave: 1- Mi posición en el campo, no sólo respecto al balón, si no a los compañeros y los adversarios, en el juego. Esto a parte de aumentar la probabilidad de acierto, hace que centre toda mi atención en lo que está pasando en cada momento. Y 2- La comunicación, conmigo mismo y con los compañeros, eso ayuda al equipo a evitar situaciones de riesgo y a mi a no quedarme con algunas interferencias externas, como puede ser alguien del público, un comentario del rival, etc. Cualquier cosa que esté fuera de lo que es el juego.

¿Qué emociones experimentas cuando cometes un error durante un partido? ¿Qué haces para intentar que no condicione tu confianza?

V: Siempre digo que en mi caso la primera acción es clave, evidentemente hay que trabajar para que eso no sea así, ya que cada acción es importante, sea el momento que sea. Cuando cometo un error me viene siempre a la cabeza momentos en los que he fallado y luego he sabido redirigir mis pensamientos negativos y acabar convirtiéndolos en positivos y por lo tanto acertar en las siguientes acciones.

¿Ha habido algún momento deportivo que fuera especialmente difícil para ti? ¿Cómo conseguiste superarlo?

V: Recuerdo un momento difícil que fue la situación que viví hace dos temporadas en el CF Montañesa, en Tercera División en ese momento, acabamos la primera vuelta a un punto del Play Off a Segunda B y en la jornada 35 destituyeron al entrenador y pusieron a un jugador y mi compañero de portería como primer y segundo entrenador respectivamente, siendo encima dos de las personas de confianza en ese vestuario. Con esa decisión, el equipo se dividió a nivel interno y acabamos descendiendo a Primera Catalana en la última jornada. No tengo buen recuerdo de todo lo que viví esas semanas y más cuando veníamos de unas temporadas con una buenísima relación interna y a un gran nivel por lo que respecta a los resultados.

¿Qué consejo le darías a un joven deportista? 

V: Lo primero que disfrute con lo que hace, porque sin eso todo es mucho más complicado. Luego el trabajo del día a día, ser constante y regular, en los entrenamientos y en los partidos. Siempre he dicho e intento llevarlo a la práctica, que un equipo para estar exigido, debe estar al completo el mayor tiempo posible, y eso te lo da el esfuerzo de cada jugador/a. Y por último, respetar a los compañeros, excepto algún caso puntual, en una posición como la nuestra, he tenido una buenísima relación con mi compañero de portería, hay que entender que las decisiones de quien juega son del entrenador y no del que tienes al lado, evidentemente, siempre y cuando haya compañerismo por las dos partes. Creo que esa es la parte más importante.